Semana Santa
de Cartagena

 
 
    

-
 

Cartagena, 29 de octubre de 2014

Queridos hermanos,

Al comienzo de esta segunda legislatura tenemos claro cuales son nuestras obligaciones y por tanto nuestras responsabilidades, y no podemos dejar que nada nos impida alejarnos del sentido verdadero de nuestra cofradía, cofradía por otro lado a la que tenemos que mantener con viveza y dinamismo.

El encuentro entre los hermanos ha de estar sostenido principalmente en el amor fraterno, el espíritu de servicio, la entrega a los demás, la caridad y el testimonio evangelizador, aportando nuestra capacidad de dialogo, sentido de escucha y el decidido compromiso de encontrar soluciones que alejen de nuestra cofradía las actitudes intransigentes, los personalismos, las murmuraciones, los cotilleos, los celos y las envidias.

Tenemos que ser los cofrades marrajos sembradores de paz y bien, en este tiempo que el Papa Francisco nos ánima a comenzar la revolución de la ternura, donde nos indica que “Ésta no es una época de cambio sino el cambio de una época. Nadie es descartable; cambiad el mundo, acabad con la cultura del descarte”.

Pretendemos tener una mayor presencia en la sociedad y que a su vez exista un mayor y, sobre todo, mejor conocimiento de los marrajos en la misma. Seguiremos utilizando para ello la página web y las redes sociales existentes por entender que es uno de los pilares en los que se sustenta en la actualidad la difusión de la información cofrade, la comunicación con los hermanos y la imagen de la cofradía, mejorando y actualizando las herramientas necesarias para tener una participación activa en las mismas.

Trabajamos para conseguir una cofradía donde todos los hermanos sientan que son útiles, que sus opiniones son escuchadas y tenidas en cuenta, donde todos somos iguales y donde cada uno debe mostrar su verdadera vocación de servicio al resto de la hermandad, siendo un cumplimiento mayor en el servicio, cuanto mayor es la responsabilidad que se ostente.

Mantener nuestras señas de identidad, nuestra tradición y a la vez adaptarnos a los nuevos tiempos que requiere la iglesia, de la que inexcusablemente formamos parte, es una tarea en la que tiene que estar puesta la voluntad mayoritaria de hermanos cofrades.

La formación, el culto, la atención hacía los jóvenes y la ayuda a los más necesitados han de ser las principales labores que debemos desarrollar, sobre todo esta última, la caridad, donde debemos volcar todo nuestro interés y esmero en la tarea fraternal de estar junto al prójimo. Potenciar la labor que se desarrolla desde nuestra Fundación Marraja, con nuestra presencia y nuestro apoyo económico que permita llevar a cabo el importante cometido para la que fue constituida la fundación.

Cuidar las formas y maneras del culto exterior ha de ser también una constante en busca de una autenticidad de testimonio cristiano. Nuestros desfiles pasionales no han de ser vistos y contemplados e interpretados por los propios hermanos como una manifestación artística, cultural, turística y folklórica, sino como una legitima manifestación de fidedigna fe, una catequesis pública, donde nuestros altares en movimiento muestren el sufrimiento, la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

El verdadero y limpio sentido fraternal es el que da significado a la cofradía, y es ese mismo sentido el que ha de crecer a nuestra querida cofradía marraja.

Que Nuestro Padre Jesús Nazareno nos ilumine y nos guíe en esta labor, y que nuestra Madre, la Virgen de la Soledad nos proteja y acompañe. 


                                                                                               Domingo Andrés Bastida Martínez
Hermano Mayor de la Real e Ilustre Cofradía
 de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Marrajos