Semana Santa
de Cartagena

 
     
  Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Marrajos). Fotografía: Archivo de José de los Santos Hernández Martínez.  
  [1]Tercio de cruces y alumbrantes (AJS)  

Los cambios introducidos en la Liturgia católica a mediados del siglo XX posibilitaron que en el año 1956 la Diócesis de Cartagena autorizara a los marrajos a organizar una nueva procesión en la tarde del Sábado Santo.

Desde sus comienzos se articuló en torno a la Vera Cruz y la Virgen de la Soledad de los Pobres. La primera de ellas, un trono de amplia tradición en la noche de Viernes Santo, de cuya procesión formó parte hasta finales del siglo XIX. La segunda, una extraordinaria escultura de Juan González Moreno.

En sus inicios, la procesión presentó una estética diferenciada a la del resto, sin música y con la presencia incluso de un [1] llamativo  tercio en el que, junto a los habituales alumbrantes, catorce penitentes portaban grandes cruces rememorando las estaciones del vía crucis.

Con los años, otros grupos se incorporaron a un cortejo que representa el luto por el Cristo muerto y la espera confiada en la Resurrección. Así sucedió con la última de las obras de José Capuz para los marrajos, el Santo Amor de San Juan en la Soledad de la virgen.

Igualmente, y al igual que sucedió con la Vera Cruz, los marrajos recuperaron el Sábado Santo a las Santas Mujeres, imágenes que individualmente habían formado parte de los desfiles marrajos desde el siglo XVIII y que hoy procesionan en un solo trono.

La última de las incorporaciones a esta procesión la constituyó, en el último tercio del siglo XX, el trono del Santo Sudario, con una réplica del de Turín que simboliza el principal mensaje de esta procesión: Cristo ha muerto pero va a resucitar.(AAP)